martes, 28 de julio de 2015

Entrevista realizada en el congreso “Democracia, libertad y oportunidad”

imagen: Logos

Entrevista realizada en el congreso “Democracia, libertad y oportunidad”, organizado por la FIE (Federación Interamericana Empresarial) el día 8 de junio del 2015.
Entrevistada: Periodista Ruth del Salto
Entrevistadora: Andrea Narváez
1.    ¿Qué diferencias y similitudes encuentra entre la prensa nacional e internacional?
En cuanto al desarrollo de los temas, a nivel nacional se trata la parte local, lo que ocurre dentro del país y de las  necesidades de comunidades en particular. A nivel internacional, es mucho más regional y de continente. Abarca problemas específicos que afectan a los países o las regiones.
2.    ¿Cuáles son las características que usted considera debe tener una persona que quiere estudiar periodismo y desenvolverse en medios de comunicación?
Primero, es imprescindible dejar la zona de confort, pues un periodista no es cómodo. Personalmente, no puedo considerar periodista a la persona que simplemente quiere presentar noticias, porque un periodista es mucho más que un simple presentador de noticias. Debe ser una persona que salga a la calle; que se siente con la gente y converse; que transmita necesidades; que pase calor, que pase frío y hasta mala noche. Ser capaz de dar este tipo de esfuerzo es necesario, porque las cosas se proporcionan en un momento determinado y uno debe estar presto a informar y actuar. Además, es necesario estar sediento de justicia, ya que es un transmisor justo el que le está dando un verdadero servicio a la comunidad.
3.    ¿Considera se ha limitado el trabajo de los comunicadores por políticas de gobierno? ¿De qué forma?
Sin duda. Hay muchos límites en la libertad de comunicar y en la  libertad del pueblo, que es la libertad de recibir opiniones distintas a quienes nos gobiernan. Esto existe en muchos países de la región.
4.    ¿Cuáles considera son los aspectos positivos y negativos que tiene la nueva Ley Orgánica de Comunicación?
Siempre es importante, como ciudadanos, tener deberes y derechos. Siendo periodistas no podemos estar ajenos a esto, debemos actuar con responsabilidad, exista, o no, una ley. Hay muchas cosas que son positivas,  ya que regulan, controlan, ponen cierta franja en ciertos horarios, y tratan de hacer una televisión más entretenida y educativa, que es lo que nos hace falta dado que la gente pasa mucho tiempo al frente de un televisor, de una radio o de una lectura. Sin embargo, creo que invade ciertos límites el hecho de ser sancionadores por cosas que, en realidad, dependen de la libertad de las personas de escoger, o no, un determinado canal de televisión o programa. Tampoco está bien que estos entes reguladores sean tan cercanos y directos con los gobernantes. Deberían ser entidades sumamente autónomas, que puedan hacer y deshacer las leyes en la Asamblea Nacional. La ejecución a partir de una entidad debe ser independiente, pero no para que se les facilite a las autoridades el poner el dedo acusador ante cualquier cosa que no les agrade. Eso no me parece correcto.
5.    ¿De qué manera se puede educar a la ciudadanía, en general, para que sea consciente de su derecho a estar informado y exija que las autoridades hagan cumplir lo establecido en la LOTAP (Ley Orgánica de Transparencia y acceso a la Información Pública)?
Yo creo que la primera educación, está en la casa. Otra forma de llegar invasivamente está en los colegios, a través de los educadores. Bien dicen que la escuela es nuestro segundo hogar, pues ahí nos forman y nos permitan ser libres de discernir lo que está invadiendo nuestra intimidad y nuestra libertad. El enseñar a los jóvenes a no dejarse imponer un sistema es de suma importancia. He ahí los primeros llamados: a los padres en el hogar y a los educadores en el colegio. De esta manera se generarán personas adultas con una capacidad de elegir con sabiduría qué tendencia escoger, qué callar y qué no, lo que en mi opinión, debería ser nada.
6.    Tomando en consideración con lo que sucedió con el semanario Charlie Hebdo ¿hasta qué punto considera usted que la libertad de expresión debe tener límites?
Yo creo que lo que pasó con el Charlie Hebdo fue una cosa tan complicada viéndolo desde todos los puntos. Por una parte, están los extremistas islámicos ardidos porque se mofaron de Alá. Es entendible,  sin embargo, eso no les da derecho, en absoluto, de matar. ¿Es acaso, una forma de comunicación distinta a la que yo pienso que debería hacerse? ¿Pienso que se les pasó la mano? Totalmente de acuerdo. Pero eso, precisamente, es parte de la libertad de expresión.  Este medio de comunicación es conocido por expresarse a través de este tipo de caricaturas. Si no es de su agrado, simplemente no se compra el semanario. Las personas no se imaginaron que aquello llevaría al hecho tan terrible e injustificado de asesinar indiscriminadamente a 12 personas. Debe haber, siempre, respeto. Los caricaturistas no lo tenían, según varios, porque se burlaban de algo importante. Sin embargo, esa es su forma de expresión. A pesar de ser esta, muy ajena a la que yo pienso que debería hacerse y aunque disguste, no es justificable el asesinato, ni siquiera en nombre de la religión.
7.    Siendo los medios de comunicación empresas privadas ¿cómo afecta que organismos como el CORDICOM y la SUPERCOM sean juez y parte que denuncien y sancionen a los periodistas y a los medios?
No creo que exista una autonomía, de qué es lo que maneja uno independientemente, y de lo que maneja otro. No se puede ser juez y parte, pero sí un ente regulador. Lo que se necesita es un organismo con personas preparada para auditar, para regular y para sancionar. Pero estas personas deben ser independientes, y no deben actuar servilmente para algo o alguien que se siente afectado, en determinado momento, por un medio de comunicación.
Muchas gracias por la entrevista